Y pasar unas horas decorando el cielo, compartiendo dudas y escondiéndonos... Porque hay veces que te das cuenta que se puede querer no ser feliz, que la tristeza, o el miedo incluso, no son tan malos.
Y es que hay cosas que sólo se aprenden con el sufrimiento, estando solo y odiando a todo el mundo... Aunque no tengas claras las razones de dicho e infantil odio.
Quizá la solución sería resignarse a quedar atrapado en esta jaula sin barrotes, hecha simplemente de mis peores pesadillas...
El chico del diario
lunes 15 de enero de 2007
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