Mi corazón se ha convertido, gradualmente, en mi enemigo.
Al principio sólo eran pequeñas taquicardias, graciosas arritmias que yo mismo podía controlar. Un poco después decidió manifestar su inconformismo convirtiendo en piedra sus paredes y ventrículos para hacerme suspirar profundamente a causa de su peso, pero ahora repiquetea como un tambor haciéndose notar en mis sienes, en mis muñecas, en mi pecho y en mi conciencia, recordándome con cada molesto latido lo asustado que estoy y el miedo que me doy últimamente...
¿Cuál será tu próxima estrategia? ¿Qué estás maquinando para hacerme sufrir?
El chico del diario
jueves 18 de enero de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentarios:
Qué miedo. Un corazón incontrolado es más peligroso que tú y yo nos encontremos una noche de fin de año.
¿Nervios? No te tortures. Todo pasa. Y estar estresado también tiene su gracia. ¿O no es eso, chico del diario? ¿Quizá te perturba otra cosa? ¿U otras?
Sonríe. Me gusta cuando te veo despreocupado y feliz.
¿Puedo hacer algo por tí?
Publicar un comentario en la entrada