Y no me inspiro para olvidar... Esta partida no podría ganarla ni con un as debajo de cada muñequera porque no puedo engañar; porque no puedo hacerme trampas a mí mismo...
Pero si no puedo ganar ya procuraré que nadie me refriegue su victoria por las narices porque si no soy capaz de tener un trofeo más en mi vitrina no lo quiero ver en ninguna otra...
No te quejes, siempre supiste que era un mal perdedor y aún así te arriesgaste a jugar conmigo, con los dos... Así que no te quejes...
domingo 25 de febrero de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada